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viernes, 7 de febrero de 2014

Sin tregua en los entrenos, cuando existe motivación muy pocas cosas me pueden frenar

Dejando por un momento a un lado el proyecto solidario en el que estamos inmersos, aquí tenéis la primera entrada en el blog sobre cómo va la preparación física y mental para la Marathon Des Sables 2014.


Por la cantidad de gente que, para mi sorpresa, se interesa por mis evoluciones, por aquellos que me preguntan por la locura del desierto y, por supuesto por todos los que os estáis involucrando en el proyecto solidario, es por lo que, por fin, arranco a comentar esta preparación: entrenos, el material, la comida, alimentación... En esta ocasión es inevitable utilizar la primera persona, aún así intentaré evitarla.



En esta entrada comentaré cómo han ido estos meses (14 semanas) en el aspecto físico:

Todo empezó a principios de septiembre, cuando tomé la decisión de formalizar la inscripción. Teniendo en cuenta el tiempo que restaba hasta principios de abril, fecha de la MDS 2014, consideré que debía fragmentar los entrenos en varias fases: recuperación, adaptación a ritmos lentos, entrenamientos con cansancio - incrementando el peso y ampliación de kilometraje y, por último, algo de descanso las semanas previas  poner rumbo a las dunas.


Ya han pasado varias fases, la primera y más necesaria, la de recuperación, en las que me tomé muy en serio descansar tras el ritmo bestial que tuve durante todo 2013 (1 Ironman, 3 ultras, varias maratones y raids,en fin, muchos km en las piernas). Tras las últimas dos ultras: Madrid-Segovia en septiembre y UTAX de Coimbra en octubre, era ya obligado este reposo para empezar a preparar el desafío Sables. Este descanso consistió tan sólo en aprovechar y salir a correr sin reloj, sin música, tan sólo con la idea de recuperar el cuerpo y distraer la cabeza unas semanas. Por suerte, sin lesiones, pude seguir con la fase de adaptación, en la que el objetivo era empezar a correr más despacio y mejorar la técnica, lo que permitió darme cuenta de lo mal que piso e invertir tiempo en mejorarlo; también pude disfrutar del concepto que más me gusta cuando salgo a correr: llevar lo menos posible encima.


Justo antes de las navidades comencé a incrementar la duración de mis salidas y a mantener una continuidad en ellas (a pesar de las innumerables comidas, cenas y todo tipo de celebraciones que procuraba no perderme, aunque tuviese que llegar tarde, algo muy raro en mí). En enero la mochila se convirtió en mi compañera inseparable y comenzaron los "paseos" con peso en la espalda; los primeros días cargando con 2 kilos que han ido aumentando hasta los 6 con los que salí el pasado domingo. Ahora me encuentro tan sólo a 7 semanas vista, en las que se mantendrá la dureza de los entrenos,  dinámica servirá para seguir acumulando cansancio y preparar la cabeza para no parar, a pesar de la sensación de agotamiento físico. Por último vendrían las últimas dos semanas de recuperación antes de la aventura del desierto. 


Los kilómetros han sido muchos. Durante tantísimas horas es normal que haya pasado por algún que otro momento "regular" en los que casi decaigo, en algo me ha ayudado el hecho de poder desplazarme para variar recorridos, ir entretenido haciendo fotos o escuchar música en algunos tramos para seguir adelante. En este momento parece que el cuerpo se hubiese adaptado a este cúmulo de días sin parar, es más, a pesar de ir aumentando el volumen de horas y km, las sensaciones positivas han ido también en aumento, tan sólo mencionar una semana a mitad de enero en la que no tenía fuerzas, ni ganas de calzarme las zapatillas, aún así día tras día cumplía con el plan establecido, superar esa semana me ha servido para ir preparando también la "mollera" para correr cuando el cuerpo no estaba al 100% de acuerdo. Esto es lo que me anima a seguir con el enfoque que le he dado a la preparación, quizás puede sonar un poco arrogante, pero siempre he confiado en la forma de planificar los entrenamientos para conseguir mis objetivos, es decir, disfrutar de ellos desde que los plasmo en un cuadrante hasta que vuelvo a casa rendido, sólo preocupándome de pasarlo bien, vaya por donde vaya y con quien vaya. Espero no cambiar nunca esta filosofía.



Tengo la gran suerte de contar con todos los Vilas, que me acompañan, me apoyan y me motivan cada día. Es esencial para que pueda seguir cumpliendo las horas previstas porque sin ellos ... todo sería mucho más complicado.

No sólo ellos me ayudan, habéis sido muchos los que me demostráis vuestro cariño y me dais fuerza por los caminos, piscina, gimnasio... así que gracias a todos por los ánimos, espero no defraudaros.


Hasta el siguiente post, un abrazo.

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